¿Están los hombres siempre dispuestos? (Mitos sobre ellos)

La sociedad en la que vivimos proclama mitos sobre los hombres que enturbian la realidad acerca lo que son. De este modo, mucho de ellos se sienten aprisionados al darse cuenta de que no coinciden con el prototipo: pueden incluso llegar a pensar que son raros o que están enfermos. Por otro lado, nosotras a veces reforzamos involuntariamente estas creencias falsas, dificultando el disfrute de las relaciones que, con una visión más amplia, podríamos vivir en plenitud.

En este sentido, hoy romperemos con un mito sexual sobre Ellos tan antiguo como extendido:

    Los hombres están siempre dispuestos a mantener interacciones sexuales”

Esta afirmación se sustenta sobre dos grandes argumentos:

a) Los estudios sociológicos atestiguan que los hombres aseguran tener un apetito sexual superior al nuestro.

b) La ciencia química demuestra que la testosterona es la hormona que potencia el deseo —al menos en buena medida— y las dosis que posee un varón será siempre muy superior a la de una mujer.

Aunque estas razones parezcan muy convincentes, de ellas no se puede deducir, sin ser falaz, el mito expuesto. Analicemos los argumentos de la contrarréplica:

a) Por cultura, cualquier hombre estará más dispuesto a presumir sobre su apetito sexual en cualquier encuesta, al tiempo que las mujeres serán más prudentes.

b) El apetito sexual variará mucho de un individuo a otro, al igual que sucede, por ejemplo, con el apetito culinario: es cierto que los hombres usualmente comen más que las mujeres, pero no siempre. Algunos comen mucho menos y hay mujeres que no dejan de atiborrarse. Por otro lado, muchas de las mujeres que comen menos que sus parejas no lo hacen por falta de apetito, sino por mantenerse dentro de unos cánones estéticos que son más restrictivos con ellas. Igualmente, los protocolos sexuales lanzan a los hombres al ataque, mientras que a las mujeres las mantienen en la posición de espera pasiva.

En última instancia, todo depende enormemente del individuo y de su temperamento particular. Aunque los hombres tiendan a ser más más altos, pesados, fuertes o sexuales que las mujeres, hay muchas mujeres más altas, pesadas, fuertes o sexuales que sus hombres.

c) Por otro lado, las circunstancias vitales determinan enormemente el apetito de una persona: al igual que una alegría puede hacernos sentirnos más predispuestos para el sexo, cualquier decepción, mala noticia o el cansancio pueden servir para que perdamos nuestro apetito sexual. Debes recordar que las causas pueden ser muchas y, principalmente, que por mucho que le gustes, tu hombre no es una máquina.

Indira