¿Por qué nos falta magnesio?

En un artículo anterior, hemos hablado de la importancia del magnesio para prevenir y actuar contra enfermedades o desórdenes en ambos sexos pero, particularmente, en relación a las enfermedades típicamente femeninas. La experimentación ya ha dado sus primeros frutos y parece que el tratamiento con magnesio puede convertirse en nuestro mejor aliado. De hecho, los estudios sobre el magnesio no se iniciaron hasta la década de los setenta del siglo pasado y los resultados fueron tan concluyentes que muchos investigadores se volcaron con el tema llegando a publicar una revista específica sobre éste, Magnesium. Los países donde la investigación sobre este tema ha sido más intensa son Estados Unidos, Francia y Alemania.
¿Por qué tenemos carencia de magnesio? Sencillamente, porque nuestra dieta cada vez es más pobre en este elemento.
Entre las conclusiones a las que han llegado los investigadores, llama la atención una situación que afecta a toda la Humanidad: durante el s. XX se han usado fertilizantes como abonos. Éstos no aportan magnesio a la tierra, en oposición a los abonos naturales. Por lo tanto, las tierras se han ido empobreciendo en lo que al magnesio respecta. También hemos reducido drásticamente el consumo de sales marinas gruesas porque era muy húmedas, y aunque las sales refinadas reducen el problema de la humedad, lo hacen a costa de haberles extraído el cloruro magnésico. Por otro lado, los fertilizantes químicos han potenciado el consumo de calcio y potasio, sustancias químicas antagonistas del magnesio.
La conclusión a la que han llegado expertos es que el ciudadano medio consume la mitad de magnesio de la que consumía a principios del siglo pasado.
Evidentemente, el tratamiento con magnesio no puede convertirse en la respuesta a cualquier trastorno. Sin embargo, debe tenerse en cuenta el déficit sistemático que estamos experimentando y su influencia en la salud. Especialmente en enfermedades típicamente femeninas, tanto físicos (como trastornos menstruales, migrañas, fatiga crónica o dolores musculares) como psicológicos (ansiedad, depresión, irritabilidad). Un tratamiento con magnesio puede contribuir a la solución de nuestros problemas, pero para recibirlo deberemos consultar con un terapeuta nutricional.
En todo caso, os dejamos con una lista de alimentos ricos en magnesio, por si queréis probar sus efectos. En orden de mayor magnesio tenemos: cacao, almendras, harina de soja, cacahuetes, judías blancas (y otras legumbres), chocolate amargo, pan integral, copos de avena, avellanas, nueces, harinas completas y algunas gambas.
Indira

