El papel de la familia en la educación sexual

Para que nuestros hijos tengan una vida sexual sana, es fundamental que dispongan de una información veraz y completa. Sin embargo, en lo que respecta a hablar de sexo, aún existen muchos prejuicios en el seno de las familias. Así como no tenemos grandes problemas para hablar con amigos sobre el asunto, nos cuesta crear un clima de confianza en el hogar.

Lo primero que tenemos que saber es que el diálogo debe propiciado por los padres. Si nuestros hijos, cuando son pequeños, descubren que la sexualidad es un tema tabú, van a recurrir a fuentes de información que nosotros no podremos controlar.

En cierto modo, la educación sexual es ineludible para los progenitores. El mero hecho de evadir el tema, es la transmisión de un modo incorrecto de afrontar el asunto. Algunos padres prefiere que se les eduque en estos temas en el colegio.

La cuestión, sin embargo, no es si los niños tienen que informarse en el colegio o en casa: ambas fuentes son complementarias y necesarias.

Aunque la mayor parte de las encuestan dicen que los padres son conscientes de esto y afirman que desean hablar con franqueza con sus hijos sobre estas cuestiones, en la práctica, no lo consiguen. La principal razón de esto es que, en verdad, no saben cómo hacerlo.

¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Quién (padre, madre, hermanos,…) debe hablar con los hijos?

Lo ideal para los padres, en términos generales, es que busquen algún tipo de formación previa. En cualquier caso, lo más importante que hemos de tener en cuenta es que lo más importante es hablar con naturalidad, sin requiebros. No obstante, si sentimos vergüenza a la hora de tratar un tema, no debemos esconderlo —y no sentirnos culpables—: simplemente, es algo que nos pasa. Respecto al cuándo, los niños son sexuados desde que nacen, así que nunca es demasiado pronto.

No obstante, tampoco es necesario adentrarse, en un primer acercamiento, a los detalles: los niños sólo quieres saber lo esencial y el sexo no encierra para ellos las mismas connotaciones que para nosotros. Evidentemente, la forma de hablar con ellos variará en función de su edad (como también cambia cuando tratamos otras cuestiones). Lo mejor que podemos hacer es simplificar las respuestas.

Para finalizar, apuntaremos que lo ideal es que todos los miembros de la familia sean capaces de colaborar en la educación sexual de los más pequeños a través del diálogo. Después de todo, sois un equipo.

Indira