Mitos sobre los juguetes sexuales

En buena medida, los juguetes sexuales siguen siendo un tema tabú. Aunque cada vez menos, algunas personas se avergüenzan por sentir interés en ellos.

Por eso, los tupper sex están en auge: ya que a muchas mujeres aún resulta vergonzoso el tema, acercarse en grupo, facilita que superaren sus propios prejuicios. En estas reuniones podrás destruir algunos de los mitos más frecuentes.

  • Los juguetes sexuales son para solteras. Aunque tienen la ventaja de poder ser utilizados en soledad, también se pueden disfrutar con la pareja. Además, cada día hay más juguetes diseñados para dos: juegos de rol, estimuladores de clítoris, aceites, etc.
  • Usar juguetes es síntoma de perversión. En realidad, es símbolo de salud sexual. Lo que no debemos hacer es depender de ellos, pero es muy positivo que le saquemos el máximo partido a nuestra sexualidad.
  • Usar juguetes es sinónimo de necesitarlos para disfrutar. Lo que tenemos que tener claro es que un juguete no es un sustituto del sexo, sino un complemento a este. El que usa juguetes puede disfrutar de otra forma, pero un momento determinado elegir hacerlo de esa manera.
  • Sólo las “guarras” usan juguetes. En primer lugar, deja de sentirte culpable porque te guste el sexo. Las connotaciones machistas de esta clase de calificativos sólo hace que te limites a ti misma. No deberías no plantearte si eres un “guarra” o no. Eres tú y punto.
  • Son propios de homosexuales y lesbianas. Esta creencia está muy extendida, pero lo cierto es que los usan todo tipo de personas. Y, de hecho, los homosexuales y las lesbianas no los necesitan para disfrutar: pueden tener una vida sexual plena sin ellos.
  • Sólo los usan en el porno. No hace falta ser un gran experto para usarlos, sólo tener ganas de disfrutar e innovar.
  • Los juguetes sexuales son peligrosos y poco higiénicos. En cada instrumento que compres, encontrarás unas normas básicas de higiene: si las cumples, no habrá ningún problema. Por otro lado, sólo son peligrosos si no los usas con cuidado. En la medida en que se introducen en un orificio del cuerpo y que tocan partes sensibles, habrás de ir con calma, pero no tener un miedo particular. Lo más importante es que no los pases de un orificio a otro sin lavarlo para que no transmitas microorganismos. Y si van a ser compartidos, deberás usar el sentido común para evitar posibles contagios de enfermedades. Por lo demás, no son ni sucios ni peligrosos.

Indira